La noche que llegué a Brasilia, después de 24 horas de viaje, Bárbara y su novio Romero me llevaron a 3 fiestas. Dos cumpleaños y una despedida de una chica que estaba yendo para chile. Las fiestas aquí son bastante parecidas a las nuestras, con la pequeña diferencia de que aquí parece haber una proporción inmensamente mayor de chicas guapas.Al día siguiente fuimos a comer feijoada. La feijoada es un plato típico de Brasil basado en arroz y frijoles, con carnes de todas las partes del cerdo, naranja, limón y maíz tostado en polvo que aquí se llama farofa. Ese plato que se aprecia en la foto me costó 45 pesos de los nuestros, en un buffet donde uno podía servirse todo lo que quisiera de esto, todas las veces que aguantara.
Lo sorprendente de este asunto, por grande que pueda parecer mi plato, es que era pequeño comparado con lo que se servía la gente local. Las chicas se servían platos iguales o más grandes; y ninguna de ellas era gorda!!!!! Al pasar el tiempo he descubierto que el buffet hiperatascado es una forma muy común de comer aquí. Ya me estoy acostumbrando. Creo que no va a volver el mismo flaquito que salió de México.